Participacionismo
Participacionismo Ilustrado
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Se caracteriza por la reivindicación de que cualquier ser humano puede y debe integrarse en la toma de decisiones sobre asuntos que le conciernen (políticos, urbanos, etc.) independientemente del bagaje previo, formando parte del agregado social consultado.

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Participacionismo | Participacionismo Ilustrado

Discurso paternalista que promueve una forma de gobierno y acción de “los muchos”, relacionando la cantidad y la diversidad de agentes que ayudan a los técnicos a tomar una decisión con la consecución de una decisión más integradora y apropiada que se aleja deliberadamente de una Gobernanza plena.

Se caracteriza por la reivindicación de que cualquier ser humano puede y debe integrarse en la toma de decisiones sobre asuntos que le conciernen (políticos, urbanos, etc.) independientemente del bagaje previo, formando parte del agregado social consultado.

Se diferencia del discurso dialógico propio de la netocracia, en cómo se  caracteriza la relación entre aquellos que intervienen en la toma de decisiones y la priorización de la cantidad de respuestas coincidentes ante un mismo problema respecto de los argumentos (determinar qué es lo óptimo por mayoría). Para construir un contexto “participacionista” se considera imprescindible la presencia activa de individuos no relacionados profesionalemente con el problema a resolver y es condición indispensable para el éxito la cantidad de gentes activas.

¿Cómo reconocer un discurso participacionista?

Se tiende en el discurso a despersonalizar a “la masa”, que en esta tendencia se nombra como “ciudadanía”, “los ciudadanos” o “los vecinos” para legitimar la elección del demos. En ocasiones extremas se alude a ella incluso como “los usuarios” por tenerlos presentes en calidad de personas que transitan, permanecen  o habitan un lugar o unas condiciones políticas. No define a priori un demos concreto ni las “reglas de votación” o valoración de los resultados obtenidos en el proceso.

-También es fácil detectar ciertas connotaciones de “despotismo ilustrado” cuando el grupo promotor, se convierte en una especie de técnicos benevolentes (El contraejemplo lo encontramos en a lo que en el s. XVIII se identificaba con el “dictador benevolente”. (Esta figura se denomina de diferentes formas: mediador, facilitador, dinamizador, arquitecto ejerciendo su nuevo rol, etc. e implica una condición ante el grupo distinta a la del resto de participantes sin explicitar su condición.  La existencia de esta figura no implica la existencia de un proceso participacionista, pero sí es imprescindible para que tenga lugar.)

-El proceso participacionista tiende a ser consultivo. Se entiende que legitima el principio de un proceso o una decisión tomada a priori. La respuesta es un a favor / en contra.

- Se confunden los derechos con los deberes en las personas afectadas por el proceso.

-Prima la adhesión frente al compromiso o la deliberación.

- Predica la añoranza en vez de la utopía para construir simbólicamente una imagen de lo que se pretende conseguir. Los discursos pecan de un tono de añoranza y melancolía al modo de “todo tiempo pasado fue mejor”, aludiendo a la “recuperación” de determinadas capacidades supuestamente perdidas en los últimos tiempos, sin concretar qué otro momento de oro de la democracia fue mejor.

[Ver cuadro de caracterización histórica del demos en diferentes períodos históricos]

-En el caso de los arquitectos participacionistas se puede observar una cierta adoración romántica por las disciplinas y ciencias sociales, sociología, antropología, geografía humana, etc. pero sin pretensión de profundizar o combinar saberes.

El auge del Participacionismo:

Ciertas similitudes con reivindicaciones no participacionistas del tipo “Democracia Real Ya”, las asambleas de barrio o el #15M, inspiran y otorgan cierta credibilidad al participacionismo cuando no se considera la dimensión de las diferencias.